Natacha Voliakovsky expone en Madrid
Description
La muestra “Reparar hasta deformar”, primera exposición individual en España de Natacha Voliakovsky, se configura, desde su propio título, como una declaración de intenciones. La artista emprende una búsqueda introspectiva, un desplazamiento hacia su historia personal con el fin de comprender y procesar heridas que, lejos de ocultarse, son expuestas mediante un lenguaje estético preciso. En este gesto, la reparación no implica restaurar un estado original, sino asumir la transformación: reparar, incluso, hasta el límite de deformar y dejar atrás toda forma previa.
[...] La artista parte de la memoria para volverla presente, empleando el propio soporte donde se inscribe la historia: el cuerpo. A través de él, transforma el recuerdo, el castigo y el paso del tiempo en acciones orientadas hacia la reparación. El gesto de acuchillar la piel de vaca irrumpe como una ruptura con el pasado: evoca los episodios en los que su padre, peletero de oficio, la encerraba en un frigorífico como forma de castigo, mientras que su madre, dedicada al comercio, le proporcionaba retazos de cuero descartado, materia prima con la que hoy construye su discurso.
Las piezas establecen un diálogo constante entre sí. En la fotografía, el cuerpo de Voliakovsky posa envuelto en una tela rojinegra concebida como una piel de cicatrices; este mismo textil se transforma en objeto —un almohadón— y en dispositivo expositivo —el marco de una de las imágenes—. A su vez, el almohadón reaparece en el video, donde sostiene la daga con la que la artista acuchilla las pieles de vaca, que posteriormente una de ellas se exhibe tensada sobre una estructura metálica. La exposición no propone una resolución, sino una experiencia: habitar la tensión entre daño y reparación, entre belleza y herida, entre aquello que se intenta recomponer y lo que inevitablemente se transforma en el proceso. [...]
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Natacha Voliakovsky expone en Madrid
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La muestra “Reparar hasta deformar”, primera exposición individual en España de Natacha Voliakovsky, se configura, desde su propio título, como una declaración de intenciones. La artista emprende una búsqueda introspectiva, un desplazamiento hacia su historia personal con el fin de comprender y procesar heridas que, lejos de ocultarse, son expuestas mediante un lenguaje estético preciso. En este gesto, la reparación no implica restaurar un estado original, sino asumir la transformación: reparar, incluso, hasta el límite de deformar y dejar atrás toda forma previa.
[...] La artista parte de la memoria para volverla presente, empleando el propio soporte donde se inscribe la historia: el cuerpo. A través de él, transforma el recuerdo, el castigo y el paso del tiempo en acciones orientadas hacia la reparación. El gesto de acuchillar la piel de vaca irrumpe como una ruptura con el pasado: evoca los episodios en los que su padre, peletero de oficio, la encerraba en un frigorífico como forma de castigo, mientras que su madre, dedicada al comercio, le proporcionaba retazos de cuero descartado, materia prima con la que hoy construye su discurso.
Las piezas establecen un diálogo constante entre sí. En la fotografía, el cuerpo de Voliakovsky posa envuelto en una tela rojinegra concebida como una piel de cicatrices; este mismo textil se transforma en objeto —un almohadón— y en dispositivo expositivo —el marco de una de las imágenes—. A su vez, el almohadón reaparece en el video, donde sostiene la daga con la que la artista acuchilla las pieles de vaca, que posteriormente una de ellas se exhibe tensada sobre una estructura metálica. La exposición no propone una resolución, sino una experiencia: habitar la tensión entre daño y reparación, entre belleza y herida, entre aquello que se intenta recomponer y lo que inevitablemente se transforma en el proceso. [...]




